¡Nuevo Capitulo Disponible!

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¡¡¡¿Cómo que esto no es un monstruo?!!!
Frente a él se extendía una ruta de piedras que atravesaba un frondoso bosque. Atraído por la intriga, Endo decidió seguir ese camino desconocido. Cada paso que daba le adentraba más en el misterio de su propia existencia.
Mientras caminaba entre los árboles, sintió un escalofrío recorrer su espalda. Un gruñido profundo resonó en el bosque, haciendo temblar las hojas y despertando una tensión en el aire. Endo aceleró el paso, sintiendo que algo grande y peligroso estaba cerca.
El sonido de gritos de aliento y choques de armas resonó a lo lejos. Endo se adentró aún más en el bosque y, finalmente, llegó a un claro donde se desarrollaba una feroz batalla. Un grupo de aventureros se enfrentaban con fiereza, luchando contra un enorme Javaking, su apariencia era la de un jabalí normal solo que medía cuatro veces más de lo normal.

El grupo de aventureros se conformaba por un hombre con un bastón con un cristal verde en su parte superior, estaba lanzando el hechizo <<Recovery>> sobre una gran e imponente guerrera que portaba un escudo de torre y estaba dandole aguante a semejante criatura como si fuera un simple animal.
Kaydo: ¡Frelda es el último recovery, no tengo más maná, tendrás que aguantar con esto!
Frelda: ¡Con eso es más que suficiente, es tu turno Rey, yo te lo afirmo!
La gran bestia embistió con fuerza a la guerrera pero ella lo detuvo agarrando con sus manos desnudas ambos colmillos y detuvo su avance, una vez el javaking se mantuvo en la posición, saltó desde la copa de un árbol el tercer integrante del grupo de aventureros, un espadachín con su arma imbuida en fuego elemental e incrustó la espada justo en la cabeza desde arriba hacia abajo, cruzando casi toda la cara del gran animal, solo bastaron un par de segundos para que el javaking detuviera su andar y a la vez, su vida.
Endo asombrado observaba desde la distancia, escondido detrás de unos arbustos como el grupo de aventureros se preparaba para transportar el botín, su cara de fascinación no se podía ocultar
Endo: ¡Son héroes de verdad, los mismos que contaban en la isla, son increibleees! – se dijo para si mismo mientras sonreía.
Frelda: ¿Quienes son increíbles niño?, preguntó la guerrera al pescador mientras lo miraba con una cara de seriedad.
El pequeño humano cambió el rostro de felicidad a miedo cuando se dio vuelta y observo que la escudera estaba parada imponente detrás de él.
Endo: Eeehh… ¡Tú! detuviste a ese enorme monstruo solo con tus manos, eres muy fuerte.
Frelda: ¡JAJAJAJAJA me agradas mocoso!, claro que soy increíble, pero eso no es un monstruo, es la cena de hoy. – Dijo mientras levantaba a Endo y le golpeaba la espalda con fuerzas.
Endo: ¡¡¡¡¿¿¿Queeee eso no es un monstruoo??!!!
La gran guerrera cargó a Endo en el hombro y lo llevó a que conociera al resto del grupo. Reynold Goodsword un espadachín mágico de rango C, Kaydo Wisdomer un sanador de rango D y ella Frelda Stronwer escudera rango C.
Endo le contó a la aventurera su situación
y ella le prometió que
lo llevaría a Seradonia,
la capital principal del continente y una de las ciudades más importantes y lo ayudaría a ver como volver a casa.
Frelda era una mujer alegre y amistosa pese a su imponente figura y rostro que demostraba experiencia y habilidad.

El grupo le explicó al pescador todo lo relacionado a los rangos de aventureros, desde el rango más bajo que era el F hasta la culmine de la excelencia que eran los aventureros de rango S+ de los cuales solo existían contados con los dedos de las manos. También le comentaron que el javaking era apenas un animal de rango E, que prácticamente no se consideraba un monstruo si no más bien un animal de caza.
Endo sorprendido preguntó mil cosas fascinado por encontrarse con los héroes de los que siempre escuchó mientras caminaba junto al grupo de aventureros en dirección al norte, hacia su nuevo destino, Seradonia.
Endo Deair el pescador.
En las orillas de un gran lago, donde las aguas cristalinas besaban la tierra, vivía un joven pescador llamado Endo Deair. Desde su infancia, Endo había soñado con un mundo lleno de magia y criaturas fantásticas. Creció escuchando las historias de valientes guerreros y hechiceros que luchaban contra el mal.
Su hogar estaba rodeado de una naturaleza exuberante y misteriosa, llevaba una vida muy tranquila, trabaja en una de las embarcaciones más grandes de su ciudad la cual estaba protegida por poderosos magos de agua que controlaban las entradas de todas las desembocaduras. Jamás había puesto un pie fuera de la isla ni del místico lago que lo rodeaba.
Endo era capaz de usar magia elemental de aire, algo poco usual en una ciudad especializada en la magia de agua, por lo que sus habilidades para la navegación eran muy valoradas ya que podía cambiar el curso de las brisas e impulsar los navíos a vela.
En una noche oscura y tormentosa, Endo Deair se encontraba pescando Ilumines. Pequeños peces luminiscentes con un alto valor comercial para los artesanos ya que sus escamas mantenían el brillo incluso después de muertos. Sin embargo, lo que desconocía era que un monstruo marino acechaba en las profundidades.
Mientras lanzaba su anzuelo al agua, Endo sintió un súbito estremecimiento en su pequeña embarcación. De las sombras del mar emergió un Rayo Nocturno, un monstruo con ojos resplandecientes y aletas que generaban descargas eléctricas capaces de quemar el cuerpo por dentro.
El Rayo Nocturno se abalanzó sobre la frágil embarcación de Endo, destrozando su casco y arrojándolo al agua con violencia.

Endo luchó desesperadamente para mantenerse a flote, pero el monstruo seguía acechándolo con sus amenazantes embestidas. Sin más opción, Endo se aferró a los restos de su embarcación y utilizando su hechizo de viento << Brisa >> logró alejarse del monstruo, el cual se quedó devorando los Ilumines que Endo había pescado. Usó toda su energía y concentración en mantener el hechizo mientras el miedo y la incertidumbre se apoderaban de su corazón.
Con cada instante que pasaba, Endo se daba cuenta de que cada vez se alejaba más de tierra firme. Sus músculos fatigados y su espíritu debilitado no resistieron más y se desmayó.
Cuando despertó, miró a su alrededor y se dio cuenta que no estaba en la isla donde creció, las olas lo llevaron hacia las orillas del continente, exhausto y empapado, pero lleno de gratitud por haber sobrevivido al ataque del Rayo Nocturno.